Pa’tras, pa’tras que el bus estira

Andar en autobús es como andar en metro, sólo que más pintoresco pues a todo el gentío, las paradas, y demás gama de personajes, se le suman el chofer y la radio. No hay parte de un bus que no sea especial, por un lado tenemos las calcomanías en la parte trasera con sus leyendas raras, algunas entendibles, otras no tanto, hay muchas, Robocop, El hechizo con clase, la elegancia de ña clarita, el chamo ender, llegó el conquistador, toda la gama de: gracias María Lionza, Santa Bárbara, etc… además muchos tienen aparte del nombre un número: Pink Floyd The Wall III y así, realmente nunca entenderé esas calcomanías, luego te montas y puedes ver toda clase de avisos de pague al subir, si usted paga como dice usted será atendido como digo yo pero si paga como digo yo será atendido como dice usted, anuncios de visión loteril o de peluquerías unisex, también tenemos nuestros autobuses temáticos, me he montado en varios de estos, uno que el tema eran las brujas y entonces tenía como mil brujitas de todos tamaños y colores, calaveritas y diablos, otro era de piolín y eran como trescientos de estos bichos, un tercero empapelado con tarjetas de teléfono y otro de calcomanías de garfield, pero en el peor de los casos siempre va a haber un perrito de esos que me mueven la cabeza, una foto del chofer y una o varias estampitas de santos.
El chofer normalmente es amable, hasta que te faltan Bs 50, en ese momento el tipo es capaz de no arrancar el bus y dejarlo parado sin importarle los demás sólo porque a alguien le faltaron los 50, de hecho una vez le di lo que le faltaba a un tipo para que el coño de madre del chofer moviera la unidad, por supuesto no falta el por favor vayan corriéndose hacia atrás, vamos a colaborar, aunque ya no quepa ni un alma más en el autobús, entonces la gente grita: los irás a pegar en el techo, ¿te pagan por kilo acaso? y ese tipo de cosas, a lo que el chofer responde ahí hay espacio y blah blah blah, ni hablar si el tipo frena abruptamente, ahí nunca falta el típico: no llevas cochinos.
Luego tenemos la música, sea lo que sea siempre está puesta a todo volumen, a menos que sea algo bueno, ahí lo ponen bajito, pero si se trata de la mierda esa de la mesa, de la gasolina(dicho sea de paso que maldigo al malandro que canta esa marginalidad…dame más gasoooliiiiiinaaaaaa con su voz de choro) o la peor canción del mundo, la de la gozona glotona, ahí sí es a todo volumen, al igual que los vallenatos. Eso sí en el momento que pasan alguna canción medianamente decente la quitan como si fuera una algo del demonio y se persignan.
Claro que el viaje empieza en la parada, el bus que sube a Santa Rosa (que es dónde vivo) normalmente tiene dos colas, una de los que se van sentados y otra de los que se van parados, entonces nunca falta la mujer que va con un chamo o está embarazada que se hace la cola de los parados para luego pedir que le den un puesto, en estos días una señora le dijo a una de estas “vivas” que para la próxima hiciera la cola de los sentados y fin del asunto.
Finalmente están los vendedores y pedigüeños de oficio, tanto los primeros como los segundos siempre tienen el mismo discurso, pero al menos los que venden le dejan algo a la gente mientras que los pedigüeños no tenemos forma de saber si mienten por más fotos deprimentes que traigan, lo bueno es que ya todos tienen sus comentarios ensayados, por ejemplo hay uno que dice ser exdrogadicto que su discurso de ventas incluye: que la piedra y el crack no tienen distinción de clases ni de color, fíjense lo que le pasó al príncipe Carlos, él descubrió que su hijo era drogadicto, tampoco pueden faltar: tocar el producto no es comprarlo o lo pueden pagar en cómodas cuotas, una ahorita y la otra al bajar y así, estos tipos tienen cualquier cantidad de cosas a precios risibles como afeitadoras, cepillos de dientes. “chocolates” y pare de contar…o de sufrir porque también se montan muy de vez en cuando alguien predicando que el fin se acerca y que hay que arrepentirse…también están las superconversaciones de la gente y las peleas de los choferes con los otros choferes y muchas cosas más en las travesías urbanas en el transporte público….
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Acerca de Luis H. Acuña

Incomunicador Social. Videojugador. Escritor improductivo. Serie adicto. Lector indiscriminado. No sé Kung-fu ni cómo derrotar a Zurg.
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