Otro trabajo de universidad

Bueno como soy flojo y me gusta reciclar trabajo, pongo otro trabajo para la misma materia, este es un pelo más corto:


¿El mercadeo y la publicidad crean necesidades? ¿Qué implicaciones éticas tiene esto?

Mi parte idealista, anarquista y un poco virada hacia la izquierda quiere responder simplemente que el mercadeo y la publicidad no crean necesidades sino que inventan y venden necesidades, te venden el problema con su solución o viceversa. La parte de mí que hace un post grado en la UCAB en publicidad diría más bien que el mercadeo y la publicidad, identifican necesidades desconocidas por el consumidor y además ofrecen las herramientas necesarias para resolverlo.


¿De qué otra manera podría un producto competir contra otros miles de productos más en determinado rubro? Por ello los expertos en mercadeo deben conocer a su producto a fondo y así descubrir aquello que ningún otro producto ofrece. Así es como tenemos miles de marcas de champú, unas baratas, otras caras, algunas dejan el cabello sedoso y otras eliminan la grasa y así todos tenemos una marca.

No es de gratis que muchas veces al ver un comercial, una valla e incluso una vitrina y escuchemos o digamos: necesito ese producto y terminemos comprándolo con la esperanza de solucionar el problema que no sabíamos que teníamos.

Con el constante bombardeo de publicidad al que estamos sometidos todos los días, es casi imposible no caer en la tentación de comprar algún producto y es aquí dónde entran las implicaciones éticas del mercadeo y la publicidad. Reconocer la frontera entre manipular al consumidor y guiarlo no siempre es fácil a la hora de mercadear. Tampoco es fácil determinar hasta cuándo es responsabilidad del individuo lo que consume o deja de consumir para cubrir una necesidad física (casa, comida, salud) o para satisfacer una necesidad de estatus o de pertenencia a cierto grupo.

Ejemplos de cómo el mercadeo crea necesidades hay muchos, uno clásico son los infomerciales, el consumidor está en su casa, viendo televisión cuando de repente aparece un infomercial acerca de un producto tan útil como el “Perfect Pancake”, ese que ayudaba a hacer panquecas, tal vez ni te gusten las fulanas panquecas pero es tan fácil de hacer que provoca comprar un “Perfect Pancake” es más quizá antes no te gustaban porque las hacían mal y a esa hora de la madrugada (cuando dan la mayoría de estos comerciales) tiene hasta sentido querer adquirir uno, seguro comerías panquecas todos los días…sí, en verdad, necesitas el “Perfect Pancake”.

También están los productos de belleza (de infomerciales o no) que hablan de defectos en la piel, el cabello y de formas de retardar el envejecimiento, haciéndole ver al consumidor o consumidora lo mal que está o como se verá dentro de poco, creando la necesidad por adquirir estos productos para protegerse, de ahí que en algunos baños hayan infinidad de cosméticos encargados de resolver otra infinidad de problemas ya sean patas de gallos, ojeras, arrugas, resequedad de la piel, grasa en el cabello entre otros.

Un caso reciente de necesidad creada por el mercadeo y la publicidad es el IPod, hace un par de años cuando salió fue una revolución, el invento del siglo, lo más importante desde el walkman en música portátil y se ha mantenido así, cada vez tienen más y más opciones, además de usuarios claro y muchos ni se imagina como sería no tenerlo. Bueno, yo que no lo tengo puedo decir que realmente no me hace falta, hay opciones más económicas e igualmente efectivas, definitivamente no creo que necesite nunca tener espacio para 25.000 canciones, mucho menos creo que tenga paciencia para ver 150 horas de video en una pantalla minúscula, pero definitivamente sería divertido tener uno aunque me moleste admitirlo, aun cuando sé que no lo aprovecharía al máximo.

En conclusión no sólo el mercadeo y la publicidad, crean (o identifican) necesidades sino que esa es la parte más importante de su trabajo, si el consumidor no conoce el producto ni para qué le serviría, no tendría razones para comprarlo, queda a la conciencia de publicistas y expertos en mercadeo no aprovecharse del poder que tienen y del consumidor queda tratar siempre de ver qué necesita y qué es un capricho.

Anuncios

Acerca de Luis H. Acuña

Incomunicador Social. Videojugador. Escritor improductivo. Serie adicto. Lector indiscriminado. No sé Kung-fu ni cómo derrotar a Zurg.
Esta entrada fue publicada en Divagues. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s